La transparencia permite que la obra entre en diálogo con la arquitectura, la luz y su entorno.
Cada espacio revela una perspectiva nueva.
Su arquitectura, su luz, sus proporciones, su identidad y las personas que lo habitan forman parte del punto de partida.
A partir de ahí, creo una pieza única desde mi propio lenguaje.
No adapto una obra existente.
Creo una que antes no existía.